INGLÉS COMO CARRERA DE FONDO
Una reflexión sincera acerca de la relación con el inglés de Carlos, diseñador gráfico, que pasó del odio que sentía hacia el inglés de pequeño al amor en la etapa adulta, llegando a vivir en Inglaterra. Un camino que nos invita a pensar y en el que, seguro, encontraremos paralelismos con nuestras propias experiencias.
28 Noviembre 2025
Carlos Linares
Ing. Diseño Industrial · Diseñador Gráfico
Muchos motivos llevan a la gente a aprender un idioma distinto del materno y la relación que mantienen con ese idioma también es distinta. Yo decidí aprender inglés y para mí significa libertad. Disfruto mucho cuando lo hablo, aunque no siempre fue así, dejad que os cuente mi historia.
De pequeño le cogí manía, lo odiaba, creo que por la manera de aprenderlo en la escuela. No entendía nada y me daba miedo. Me encantaba el vocabulario, pero la gramática no la comprendía y la pronunciación podía conmigo. Nunca conseguí hacerme con él. Malas notas, falta de confianza y desmotivación fueron la causa de que lo evitara constantemente, incluso en la universidad. Me consideraba un completo fracaso para los idiomas, sin embargo, admiraba a las personas que sí tenían esa habilidad.
Fueron años mas tarde cuando sentí la necesidad de aprenderlo. En un viaje a Estados Unidos, ni siquiera fui capaz de enunciar una sola frase. Avergonzado pensé que no quería seguir así y me apunté a clases. Ya con cierta madurez me lo tomé muy en serio y aprendí bastante, aunque la comprensión oral y la pronunciación seguían pareciéndome un imposible.
La palabra "carretilla" me recuerda los veranos en el jardín con mi abuelo, sin embargo la palabra "wheelbarrow" la asocio con el trabajo en una reforma"
Llegaron tiempos difíciles y decidí buscarme la vida en Inglaterra. Pensé que no tenía nada que perder y aprendería inglés de una vez por todas, y vaya si lo hice. No solo lo aprendí, sino que desarrollé un vínculo muy especial con él. Debo admitir que al principio no fue nada fácil. Al hacerlo me sentía otra vez como un niño, todo era nuevo, todo me fascinaba. Las personas, las experiencias me aportaban tanto que cada palabra adquiría un nuevo significado para mí, por ejemplo carretilla me recuerda los veranos, arreglando el jardín con mi abuelo, en cambio wheelbarrow lo asocio con el trabajo duro de una reforma. Gané mucha confianza y comencé a disfrutarlo de verdad. Con el tiempo dejó de ser un objetivo y se convirtió en una herramienta para lograr otras cosas.
Al regresar a España decidí que no quería perder nada de lo que había conseguido y tuve la suerte de continuar estudiando con muy buenos profesores. Mejoré mucho el vocabulario y, en gramática, las estructuras empezaron a tener sentido. Todo suma.
Aprender inglés es una carrera de fondo que nunca acaba. Es algo que hay que mantener, no basta con que te guste hay que trabajar duro. Es un camino que merece la pena recorrer y disfrutar. La capacidad de aprender y los resultados dependen de la forma de ser de cada uno. Es un proceso que te transforma y te hace crecer. También es muy emocionante ver como otras personas recorren este camino, sabes que algo te une a ellos y te anima a continuar. Sinceramente, yo no lo hablo muy bien pero poder hacerlo ha cambiado mi vida, me ha hecho conocer personas maravillosas de todas las partes del mundo, con algunas de ellas comparto mi día a día y me brinda la posibilidad de aprender nuevos idiomas y emprender nuevos caminos.
